Tras la exitosa primera versión chilena de este festival que nació hace ya 3 años en Brasil, ha llegado a Chile para instalarse anualmente.
Hombre y máquina en perfecta combinación, cantando al unísino. ¿El combustible para el funcionamiento de los dos? Notas, ritmos, timbres, voces e instrumentos. La Máquina trabaja cada vez más y mejor, con movimientos precisos, tecnología y movilidad para cautivar a un público ávido a la novedad.
Mientras los aplausos emocionan, las razas se mezclan y la paz reina. Y, después de un ajuste aquí, un mantenimiento por allá, ella estará de vuelta. Más grande que antes, más viva, con el corazón latiendo!